Enjoy a day with us

Penúltimo domingo del invierno, 10 de la mañana y una previsión de cielos despejados, un solecito muy agradable y pronóstico de alcanzar los 20 grados en la sierra de Madrid.

Las mejores condiciones para que 25 familias del Leonardo se reúnan, de la mano del APA CLDV y HRSM, para que sus hijos disfruten de una jornada aprendiendo cómo se cuida y alimenta un caballo, cómo se prepara la montura, nociones de doma, cómo tratar a los caballos…

Y por supuesto, recrearse con un ameno paseo en coche de caballos, y una vuelta a lomos de varios caballos y ponys de la escuela de HRSM.

 

Comienza la mañana organizando a los participantes en tres grupos, “Riendas” (6-7 años), “Estribos” (8-9 años) y “Cabezada” (más de 10 años), y cada uno con su monitor se reparten por el recinto.

En el taller de cuidado de los caballos aprenden a presentarse ante los animales (nada de gritos ni movimientos bruscos que puedan asustarlos), a sacarlos de la cuadra, cómo actuar al cruzarse con otro caballo, como cepillarlos (siempre desde el lateral ¡y con tres cepillos diferentes para quitarles toda la suciedad y el pelo muerto!), y cómo refrescarles después de un duro día de trabajo como el de hoy.

Han podido también disfrutar viendo un entrenamiento en un circuito de salto, contemplando cómo se preparan jinete y caballo para los concursos.

En el taller de monta se lo han pasado de lo lindo disputándose a Pepe, Milka y Moka. Han aprendido que la silla debe estar bien sujeta antes de subirse, que hay que tener las riendas bien sujetas para que el caballo no se mueva, y que siempre hay que montarse por el lado izquierdo del animal.

La explicación del por qué, muy curiosa, se remonta a la Época Medieval: la mayoría de la población era diestra, por lo que para desenfundar la espada con su mano derecha, tenían que ponerla sobre su lado izquierdo. Subirse desde el lado izquierdo del caballo era la única manera de que la espada no les molestase. Y la costumbre ha hecho que se mantenga de esa manera hasta la actualidad, aunque ahora no vayamos cargando con la espada a todas partes.

Pero sin duda, la actividad estrella ha sido el paseo en coche de caballos, tirado por Perdigón, y que ha hecho las delicias de todos sorteando baches, atravesando arroyos y disfrutando de las maravillosas vistas de la sierra de Guadarrama y la Pedriza, con la Maliciosa destacando en primer plano.

Y para despedir la jornada, hemos podido disfrutar todos juntos de un aperitivo a cargo del APA CLDV mientras los niños contaban a sus padres lo bien que lo habían pasado.
“Ha sido genial compartir esta experiencia con los amigos del cole, pero fuera del cole” ha sido la frase más escuchada en este rato de descanso.

Como broche final, una preciosa foto de grupo, al grito de “¡¡¡¡¡¡¡PEPE!!!!!!!”, que los padres no habrán entendido hasta que se hayan subido al coche y sus hijos les hayan contado que se trata del caballo que les ha vuelto locos a todos, con su docilidad y nobleza.

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