Talleres “Aprende a pinchar como un DJ”

Que nuestros hijos e hijas son tecnológicos, lo tenemos todos claro cuando les vemos utilizar sin vacilación alguna, y desde muy tierna edad, teléfonos, ordenadores, tabletas, consolas… descubriéndonos incluso funcionalidades de nuestros propios terminales que desconocíamos por nuestro temor a tocar algún botón equivocado y “que no tenga remedio”.

Pero se hace mucho más patente cuando se les presenta una cinta de casette y un walkman, y no tienen ni idea de qué hacer con ellos (mientras las mentes de los adultos allí presentes vagaban hacia los bolígrafos que usábamos para rebobinar las cintas y que no se nos agotaran las pilas del walkman).

Así han empezado los talleres que ARTSOUND ha impartido en nuestro colegio, de la mano del APA, para iniciar en el mundo de los DJs a los alumnos inscritos: haciendo un recorrido por los diferentes soportes que se han utilizado para pinchar en las discotecas en las que nosotros éramos asiduos (discos de vinilo, CDs), finalizando con los complejos (para el común de los mortales) softwares, que suponen una nueva forma de mezclar música para los DJs actuales.

Sorprenden con su avidez de conocimientos y su capacidad de absorción de conceptos, cuando en menos de una hora ya estaban trasteando con una controladora y un programa de ordenador que no habían visto antes en su vida, emulando a los DJs más punteros haciendo mezclas con canciones elegidas por ellos, y utilizando efectos profesionales, llegando incluso a scratchear (algo que parece fácil, hasta que te pones a ello).

Muy gratificante fue cuando, antes de elegir las canciones que querían utilizar, se les preguntó por los tipos de música que conocían. Las respuestas fueron desde la música clásica al rap, pasando por el rock, el heavy, el pop o el funky, dejando claro que nuestros hijos e hijas tienen una cultura musical que vas más allá de lo que se oye en las emisoras de radio habitualmente en estos tiempos.

Como cierre de los talleres, Artsound tuvo el detalle de regalar a cada participante un disco de vinilo, después de haberles explicado el funcionamiento de los mismos: tienen un surco con irregularidades que no se ven a simple vista, y para traducir eso en sonido es necesario algo que lo haga girar, y una aguja con punta de diamante (“¡hala! de diamante”, exclamaron).

Así que no os sorprendáis si vuestros vástagos llegan a casa pidiendo desempolvar el tocadiscos, o en su defecto, el costurero.

 
Esther Bejarano

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